Era de la información o sociedad del conocimiento, así se habla de nuestra época en que el conocimiento dirige la vida de la sociedad en todos sus aspectos; a su vez el conocimiento universal se difunde por vías rápidas y accesibles. Los recursos necesarios son idiomas y computación. En ésta clase utilizaremos el blog para abrir mayores posibilidades de enseñanza y aprendizaje

Despido en la gran empresa

Siemens eliminará 15 mil empleos en el mundo, 5 mil de ellos sólo en Alemania
Afp y Dpa

Periódico La Jornada
Lunes 30 de septiembre de 2013, p. 27
Berlín, 29 de septiembre.
La multinacional alemana de ingeniería y tecnología Siemens anunció este domingo que prevé cancelar 15 mil puestos de trabajo en todo el mundo de aquí a 2014, como parte de un programa de reducción de costos. La mitad de los despidos se harán efectivos en 2013 y el resto antes de finales de 2014, indicó en un comunicado la compañía con sede en Munich.
Siemens es el mayor grupo de electrónica alemán y uno de los grandes símbolos del poderío industrial en la primera potencia europea. El grupo fabrica diversidad de productos electrónicos, que van desde trenes a turbinas eólicas y aparatos médicos.
La compañía tiene unos 370 mil empleados en todo el mundo, entre ellos 119 mil en Alemania. Los ajustes de plantilla en curso o previstos en el marco del plan Siemens 2014 son 15 mil puestos en todo el mundo, 5 mil de ellos en Alemania, indicó. Con este plan Siemens pretende ahorrar unos 6 mil millones de euros de aquí al año que viene.
Analistas citados por el dominicalWelt am Sonntag calculaban que la compañía anularía 10 mil empleos hasta 2014. La noticia pone fin a meses de especulaciones sobre el alcance de las medidas de ahorro con las que Siemens intenta frenar la caída de beneficios. La empresa había evitado hasta ahora precisar cifras.
En Alemania, 2 mil puestos serán suprimidos en el sector industrial, mil 400 en el de energía, otros mil 400 en actividades de infraestructura y 200 más en otros ámbitos, informó.
El grupo indicó que los planes de reducción de costos no son nuevos, que el número de despidos fue negociado con los representantes de los trabajadores y que hizo públicas estas medidas después de haberlas tratado internamente.Respetamos nuestros compromisos: primero negociamos con los trabajadores, después lo comunicamos públicamente, afirmó el grupo.
En julio, el conglomerado nombró a Joe Kaeser nuevo director ejecutivo de la compañía, en sustitución del despedido Peter Loescher. Cuando Kaeser asumió el mando de Siemens, subrayó que la compañía no estaba en crisis, ni necesita una gran restructuración.
Sin embargo, últimamente hemos estado muy preocupados de nosotros mismos y perdimos algunos momentos de ventaja frente a nuestros competidores, reconoció a finales de julio, y prometió devolver a Siemens a su equilibrio.
Durante los cambios en la cúpula de Siemens, la jefa de gobierno Angela Merkel, comentó a través de su portavoz que considera al grupo Siemens buque insignia de la economía alemana y que la empresa necesita volver a la calma.
Poco después de anunciar los cambios, la compañía dio a conocer sus resultados del tercer trimestre, donde registró un avance de 43 por ciento en su beneficio neto, hasta los mil 100 millones de euros. Sin embargo, el beneficio de las operaciones continuadas cayó 13 por ciento entre abril y junio, hasta los mil millones de euros, mientras las ventas disminuyeron 2 por ciento, hasta 19 mil 200 millones de euros, afectadas por sus actividades en energía eólica en Estados Unidos.





El papel de los jóvenes en la sociedad actual

Resumo: Por trás do esforço por compreender as mudanças que estão sofrendo as transições dos jovens ao mundo dos adultos, esconde-se um tema relevante: a forma em que estes jovens chegam a transformar-se em atores sociais e politicamente ativos nas comunidades a que pertencem. Ou seja, surge o interesse por analisar como se chega a ser, ao seu tempo, jovem e cidadão nas sociedades atuais. O artigo considera dois aspectos relevantes desta construção da cidadania entre os jovens europeus, prestando uma especial atenção ao caso espanhol. Em primeiro lugar, aborda o debate sobre as mudanças na implicação cívica dos jovens e seu possível impacto na vida política democrática. Em segundo lugar, considera as representações sobre a cidadania, introduzindo assim o papel dos marcos culturais na concepção da pertença a uma comunidade política.
Palavras clave: juventude, cidadania, participação política, implicação cívica, identidades cidadãs
I. El papel de los jóvenes en la sociedad: un debate europeo
La posición que los jóvenes ocupan en la sociedad y el papel que juegan en su devenir es uno de los temas que más controversias ha generado en los últimos años, y muy probablemente seguirá haciéndolo en un futuro. Desde que la juventud dejó de ser un periodo bastante indeterminado y pasajero del proceso de desarrollo de los individuos —cuando se identificaba prácticamente con la adolescencia— para convertirse, a lo largo del siglo XX, en una etapa definida y reconocible del recorrido vital, ha persistido el interés no sólo por definir sus características como una fase más de la vida, y por establecer los rasgos que la distinguen de las otras —infancia y edad adulta—, sino también por indagar cuáles son sus necesidades, deseos, pautas de actuación, niveles de compromiso, etc. Tras la mayor parte de los debates sobre estas cuestiones late la preocupación por la forma en que las nuevas generaciones se incorporan al orden social establecido, sus conflictos, y el grado de continuidad o cambio que introducen en los procesos sociales y políticos.
Los debates públicos sobre la situación de los jóvenes habitualmente están atravesados por imágenes sociales paradójicas: hablan de jóvenes desde una perspectiva que pretende ser objetiva, pero en buena medida reflejan las preocupaciones de los adultos sobre la marcha de los asuntos colectivos, sus propias vidas y las relaciones intergeneracionales. En los últimos años, estas imágenes sobre cómo se es joven están sometidas a una constante transformación debido a la velocidad de los cambios sociales, económicos y culturales en nuestras sociedades desarrolladas. El ritmo de estas transformaciones es tan elevado que se producen desajustes que convierten rápidamente en obsoletos los diagnósticos previos. La consecuencia es que, en ocasiones, hablamos de una juventud que ya no existe.
Sin duda, la visión de la juventud que mayor impacto ha tenido en el imaginario colectivo de las sociedades europeas se forjó a finales de los años sesenta y principios de los setenta. En ella, el joven aparecía a los ojos del resto de las generaciones como el icono de la transformación social y cultural, con todas sus connotaciones positivas y negativas. Una vez que las perspectivas de la revolución obrera se alejaban, de manera casi definitiva, del horizonte de las sociedades desarrolladas, los jóvenes pasaban a representar, en unos casos, el nuevo sujeto histórico del cambio sociopolítico y, en otros, la amenaza más explícita al orden social. Generalizando la actividad contestataria de los estudiantes europeos y americanos, la imagen de la juventud se construyó en torno a significados de compromiso, desafío a lo establecido, innovación cultural y politización. Una serie de atributos que sólo reproducían —y, además, de manera bastante idealizada— la experiencia de sectores juveniles muy concretos, pero que se impuso como visión hegemónica de la juventud con la que se contrastará su posterior evolución.
De la imagen de la juventud contestataria y comprometida, que ha seguido funcionando durante todos estos años como una especie de paraíso perdido, hemos pasado en este inicio del siglo XXI a la del joven exclusivamente preocupado por sus necesidades e intereses individuales, indiferente por lo que acontece en la esfera de los asuntos colectivos, y cuya integración social se produce básicamente a través del ocio y el consumo. Unos jóvenes ausentes la mayor parte del tiempo del espacio público, y que sólo de vez en cuando irrumpen en él de manera caótica, imprevisible y efímera. Aunque a veces también se añaden aspectos positivos —como la inclinación a participar en cuestiones solidarias—, es evidente que en los últimos tiempos predomina una visión ciertamente negativa de la juventud en las sociedades desarrolladas. En ocasiones, la responsabilidad de la situación se achaca a los propios jóvenes y a su cultura individualista, mientras que en otras se hace hincapié en una dinámica social e institucional que tiende a excluirlos, dificultando su integración en la vida adulta. Sea cual sea la argumentación predominante, en todos los casos se resalta su alejamiento de las posiciones centrales de la sociedad.
Así cada vez más, nos encontramos con que los jóvenes han dejado de ser protagonistas de la vida social. Recluidos en su individualidad y atrapados en una creciente red de dependencias que les impide desarrollarse como sujetos autónomos con capacidad de decisión sobre sus proyectos vitales, los jóvenes como grupo social se ven empujados hacia posiciones periféricas y sólo se hacen visibles socialmente bajo la etiqueta de pro blema social que exige intervención. En ese momento, se convierten en objetivo de la acción protectora del Estado que trata de reconducirlos hacia una trayectoria de integración, plagada de obstáculos y en la que ellos apenas tienen protagonismo. Como afirma Pérez Islas (2000): “Lo joven adquiere desde la institución, un estatus de indefinición y de subordinación; a los jóvenes se les prepara, se les forma, se les recluye, se les castiga y, pocas veces, se les reconoce como otro. En el mejor de los casos, se los concibe como sujetos sujetados, con posibilidades de tomar algunas decisiones, pero no todas; con capacidad de consumir pero no de producir, con potencialidades para el futuro pero no para el presente”.
Esta situación, bosquejada en términos inevitablemente esquemáticos, contrasta con las enormes posibilidades que se abren ante las generaciones más jóvenes. Nuestras sociedades les ofrecen un sinfín de oportunidades, impensables hasta hace bien poco. Las condiciones materiales de vida ya no son, en la mayor parte de los casos, guías inexorables de los cursos vitales, las posibilidades formativas se han generalizado entre los jóvenes, y los estímulos y oportunidades para la acción crecen exponencialmente. En resumen, el mayor potencial de los jóvenes contrasta con los crecientes problemas a los que se enfrentan para desarrollar todas estas posibilidades. Y es que si algo caracteriza la situación actual de los jóvenes europeos es, precisamente, su carácter contradictorio: poseen muchas más oportunidades vitales que las generaciones anteriores pero, al mismo tiempo, afrontan muchos más riesgos en su camino hacia la vida adulta de los que podían imaginar sus antecesores, que seguían trayectorias más restringidas pero también más seguras. Los adultos les demandan continuamente pruebas de su preocupación y compromiso con las cuestiones de índole colectiva, al tiempo que dificultan su acceso a los recursos para su integración y protagonismo social.
Es en este entorno contradictorio en el que hay que plantearse las posibilidades reales de que los jóvenes dejen de ser un mero objeto de la acción protectora del Estado para pasar a ser actores en la escena sociopolítica, asumiendo su condición de ciudadanos; es decir, de poseedores activos de derechos y deberes, con capacidad de participar en los procesos sociopolíticos (Benedicto, 2005). La trascendencia de este tema ha sido reconocida tanto por los políticos como por los investigadores europeos en los últimos años, habiéndose convertido en una de las cuestiones alrededor de las cuales ha girado el debate sobre la juventud.
La Unión Europea siempre ha dedicado una especial atención a este tema, pero hay que reconocer que su esfuerzo tradicionalmente se ha diluido en una pluralidad de acciones y programas poco eficaces. La aparición en 2001 del Libro Blanco sobre los jóvenes supuso un hito fundamental en el intento de formulación de una política común centrada en cuatro grandes áreas: participación, información, acción voluntaria y fomento de la investigación, sobre sus características, necesidades y demandas. El Libro Blanco se complementó con el programa “Youth” (2000-2006), recientemente sustituido por el programa “Youth in Action” (2007-2013). Ambos tratan de ofrecer canales de participación efectiva para los jóvenes europeos en actividades que favorecen el desarrollo de un sentimiento de ciudadanía europea, promoviendo la responsabilidad personal, la implicación cívica y la ciudadanía activa en los distintos niveles de la vida social. A todas estas acciones hay que unir la puesta en marcha del “European Knowledge Centre for Youth Policy”, fruto de la colaboración entre la Comisión Europea y el Consejo de Europa, que tiene como objetivo producir e intercambiar información relevante sobre la realidad de los jóvenes en los distintos Estados europeos.
Paralelamente a esta actividad más institucional de la UE, y en buena medida gracias a su apoyo, en los últimos diez o quince años se ha intensificado la actividad investigadora dirigida a fundamentar una perspectiva comparada de los procesos institucionales, formas culturales y factores estructurales que dan forma a los itinerarios vitales que siguen los jóvenes en su camino hacia la autonomía personal y la integración social y política. Un ejemplo de esta estrategia de investigación europea integrada es la red EGRIS (“European Group for Integrated Social Research”) [1]. Está formada por instituciones de ocho países de la Unión (Dinamarca, Alemania, Gran Bretaña, Irlanda, Italia, Holanda, Portugal y España), y se centra en el estudio de las cambiantes estructuras y procesos de integración social de las nuevas trayectorias juveniles, así como en sus consecuencias para la educación y el bienestar. En esta misma línea se inscribe el proyecto UP2Youth (“Youth-Actor for social Change”), también financiado por la UE, que investiga las condiciones en que los jóvenes llegan a ser actores de cambio; esto es, las que les permiten ejercer la ciudadanía y las formas en que desempeñan un papel activo en los procesos de cambio social y político [2].
Muchos otros ejemplos podrían citarse, pero lo importante es que el lector sea consciente del interés que en Europa suscita el debate sobre la posición de los jóvenes en la sociedad, y la trascendencia que para la vida democrática tiene el que lleguen a ser protagonistas activos en los procesos colectivos en los que están inmersos, sin tener que renunciar a su propia condición de jóvenes. El objetivo de estas páginas es ofrecer una panorámica de las condiciones del acceso de los jóvenes europeos a su condición de ciudadanos, para lo cual prestaremos atención tanto a las pautas participativas juveniles como a los significados que se asocian a la implicación en la esfera pública.
II. Ser joven en un contexto de incertidumbre
Para entender las relaciones de los jóvenes europeos con la esfera pública y cómo llevan a la práctica su condición de actores, hay que fijarse en la transformación de sus condiciones de vida en las sociedades de la segunda modernidad. Uno de los errores más habituales cuando se trabaja en este terreno es olvidar que las condiciones sociales, económicas y culturales en las que los jóvenes desarrollan sus experiencias vitales han cambiado radicalmente respecto a épocas anteriores, lo que influirá de manera decisiva en su implicación en contextos colectivos. Y es que ser joven hoy es algo bastante diferente a lo que experimentaron las generaciones anteriores.

¿Pero, en qué consisten estas diferencias? Básicamente en que la juventud ha dejado de ser un periodo transitorio en la vida de las personas, definido por el paso de la dependencia —propia de niños y adolescentes— a la independencia —característica de los adultos—, para convertirse en una fase específica del recorrido vital, con una clara trascendencia en todos los órdenes de la existencia. En primer lugar, están las consecuencias del fenómeno del alargamiento de la juventud, por utilizar la afortunada expresión de Cavalli y Galland (1993). El incremento del tiempo que dedican los jóvenes a la formación, la prolongada permanencia en la casa familiar con el consiguiente retraso en la formación de nuevos hogares, la demora en la incorporación definitiva al mundo laboral y, en fin, las mayores posibilidades que esta combinación de circunstancias confiere a los jóvenes en el ocio y el consumo están marcando indefectiblemente la experiencia de las nuevas generaciones. El alargamiento de la juventud ha provocado en las últimas décadas en Europa la progresiva aparición de un nuevo estilo de vida juvenil en el que se mezclan diferentes contextos vitales. Entre otros factores, ello es fruto de la dilatación del periodo temporal que abarca y de la proliferación de muy diferentes situaciones intermedias, junto a lo que podría denominarse una comunidad de experiencias juveniles (Furlong, 2000). Ser joven, pues, deja de ser algo episódico para convertirse en una condición social específica (Wyn y White, 1998), aunque con límites imprecisos.

Individuo y ser social

Individuo y ser social
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Podríamos definir la sociedad como la unión de varios hombres que cooperan de una manera estable para la consecución de un bien común. La diversidad de los bienes y fines necesarios para la vida explica la variedad de sociedades humanas o agrupaciones existentes: la familia, el Estado, sociedades culturales, recreativas, comerciales etc. En primer lugar, debemos tener en cuenta que la sociedad humana no está constituida por meros individuos, sino por personas. Se entiende por individuo cualquier miembro de una especie; sin embargo, la persona es única, individual, irrepetible y, por tanto, insustituible. Por otro lado, el término “comunidad” no es sinónimo de “sociedad”. En la comunidad lo primario son los sentimientos en torno a los cuales se unen sus miembros. En cambio, la sociedad representa la unión de personas en torno a unos fines comprendidos racionalmente, aceptados y perseguidos. En la comunidad tiene preferencia lo común, en la sociedad lo personal. Tampoco son lo mismo nación, sociedad política y Estado.

“Lo social” es el objeto de la Sociología. Pero “lo social” es complejo: cultura, país, región, ciudad, familia, relaciones entre los miembros de una sociedad. Por tanto, el problema estriba en determinar qué es. Los sociólogos entienden que el medio social se presenta de varias formas:

a. Una civilización o cultura.
b. Un país.
c. Una región, clase social, ciudad o aldea.
d. Un grupo reducido en el que todos los miembros establecen relaciones interpersonales. Por ejemplo, la familia.
e. Cada una de esas relaciones personales.


HOMBRE Y SOCIEDAD.

HOMBRE Y SOCIEDAD.

Este binomio resulta inseparable; el hombre necesita de la Sociedad.

La naturaleza de lo social.
El hombre es un ser social y biológicamente es imposible un ser humano fuera de la sociedad. Aprendizaje, costumbres, comportamientos o relaciones llevan al hombre a la vida que entendemos como humana, importancia que contrasta con la poca atención que se ha prestado a la realidad de este análisis. En principio se produce cuando sociedad civil y Estado son contemplados de diferente manera, aunque durante algo mas del siglo su existencia todavía no se ha clarificado suficientemente lo social con variadas explicaciones sobre sus cambios.
Los grupos primarios constituyen la red fundamental del entramado social y lo social constituye la verdadera sustancia medular de nuestra ciencia, así los problemas de la sociología se refieren a la naturaleza del vinculo social. El misterio que afrontan los sociólogos es la naturaleza de lo social. Las diferentes maneras de abordar esta solución en con el desarrollo de dos grandes campos:
1) Estática social.
2) Dinámica social.
Y se puede profundizar en él vinculo de lo social a través de los vínculos que lo componen.

El papel de lo social en el desarrollo humano.
La vida humana es vida social. La evolución supone un paso de lo simple a lo complejo, de lo único a lo plural, una tendencia a la agregación inscrita en la lógica de la vida. Esta agregación cumple un papel adaptador que aumenta las posibilidades de sobrevivir y multiplicarse.
Algunas especies que han sobrevivido lo han conseguido mediante su sociabilidad lo cual aumenta al acercarnos al hombre el cual necesita del aprendizaje o socialización para un despliegue ideológico normal.
Wilson ve en el parentesco la principal fuerza generadora de la sociedad y el fenómeno del altruismo, así cuanto mayor es el coeficiente de parentesco mayor es la disposición al altruismo. Esta cultura puede llevar incluso a la transformación de ciertos rasgos físicos.

Concepción del hombre como ser social.
Aristóteles ya definió al hombre como ZOON POLITIKON; animal político por naturaleza. El se refería a la polis como paradigma de sociedad, un sistema de vida, no un agregado de individuos, por tanto esta definición contiene un matiz importante; "su dimensión cultural".
El desarrollo de la teoría de Darwin propuso dos ideas fundamentales:
1) Idea equilibrio ser vivo-naturaleza.
2) Proceso evolutivo por adaptaciones y desadaptaciones.
Las mutaciones encajan al hombre en un territorio determinado donde lo decisivo es la adaptación al medio y el hombre es un resultado de innovaciones y autorregulaciones adaptativas por la condición social del hombre, así este es el proceso de una evolución biológica y social (co-evolución).
El hombre como especie es débil en sí mismo y ha sobrevivido en virtud de su carácter social desarrollando y transmitiendo una cultura que fue progresando. Así la cultura es el ambiente artificial creado por el hombre. Esta hominizacion lleva al hombre como tal.

Rasgos característicos de lo humano.
En la historia de la evolución el desarrollo humano supone un principio de autorregulación y una producción autónoma de ambientes artificiales y esto debe explicarse en relación de hasta que punto influye o es condición para el desarrollo humano. Todo esto complementado con la habilidad del propio lenguaje, creatividad, disposición solidaria a cooperar y trabajo con herramientas.
En las sociedades de primates existen ciertas protoculturas muy elementales que se desarrollan en los comportamientos grupales lo cual se puede observar con la antropología comparada. Con ello se puede encontrar una cierta línea de continuidad hacia nosotros. El hombre a lo largo de su evolución cultural ha hecho de la sociedad su nicho ecológico dentro de la cual no solo crea sino también fabrica de una manera más compleja que las otras especies por medio de su cerebro y de la prensilidad de sus manos. Mano - Cerebro. Esta fabricación es una tarea de grupo cuya cultura se transmite de generación en generación, lo cual posibilita la mejora de las herramientas.
El hombre se ha ido remodelando como especie social, como "ser de praxis" (Marx). Otro de los aspectos básicos es el de la comunicación entre los seres humanos.
La conformación social de los hombres acaba influyendo en su propia evolución como especie, lo social es parte de la naturaleza humana.
Wilson expone así mismo que el segundo paso de la ampliación cultural del hombre se baso en la caza.
La cultura es la que conforma la personalidad humana permitiendo al hombre sobrevivir y desarrollarse.

Movimiento social


Un movimiento social es la agrupación no formal de individuos u organizaciones dedicadas a cuestiones socio-políticas que tiene como finalidad el cambio social.

Solidaridad (Solidarność) es una federación sindical autónoma e independiente polaca de raíces cristianas, nacida de las luchas obreras y campesinas por lalibertad sindical y en contra del Estado socialista, dirigidas por Lech Wałęsa, fundada en septiembre del año 1980 y considerado uno de los mayores sindicatos de la historia. Este movimiento social fue protagonista de la caída del comunismo en Polonia, en la imagen una manifestación en Varsovia de 1984.

El Movimiento por los Derechos Civiles en Estados Unidos fue una lucha larga, y principalmente no-violenta, para extender el acceso pleno a los derechos civiles y la igualdad ante la ley a los grupos que no los tienen, sobre todo a los ciudadanos negros. Han sido numerosos movimientos a favor de otros grupos en EE. UU. a través del tiempo, pero generalmente se usan el término para referirse a las luchas que tomaron lugar entre 1955 y 1968 para terminar la discriminación contra los afroamericanos y terminar con la segregación racial, especialmente en el sur de Norteamérica. En la imagen La Marcha sobre Washington de 1963 en el Lincoln Memorial.
Los movimientos sociales como estructuras de cambio social surgieron históricamente como consecuencia de distintas crisis sociales y presentaron distintas orientaciones ideológicas: tanto revolucionarias como reaccionarias, y todos los estadios intermedios (progresistasconservadoras, etc.) Su definición como apolíticos, o incluso antipolíticos es más problemática, pues siempre es posible identificar componentes políticos en ellos.
Surgen como modos de organización de todo tipo de colectivos y clases sociales(desde las élites hasta los marginados), a veces identificados con un campo político más o menos concreto, y en otras ocasiones de forma interclasista ymultipartidista.
Algunos ejemplos de estos movimientos son el movimiento feminista, el movimiento ecologista, el movimiento obrero, el movimiento pacifista o antimilitarista, o, más reciente en su surgimiento, el movimiento okupa y el movimiento antiglobalización.
El término fue introducido al vocabulario académico por Lorenz von Stein en 1846 ( "Historia de los Movimientos Sociales Franceses desde 1789 hasta el Presente (1850)" ). Stein entiende un Movimiento Social como, básicamente, una aspiración de sectores sociales (clases) de lograr influencia sobre el Estado, debido a las desigualdades en la economía. Así por ejemplo, la aspiración del proletariado a lograr representación en los sistemas de gobierno. El libro ha sido traducido al inglés (por ejemplo, Bedminster Press in 1964) pero no totalmente al castellano.1
La vocación de los movimientos sociales es muy grande por su diversidad, por sus muchos objetivos, desde su auge en los años 1960. Su prestigio también es grande. Es una de las vías lógicas de participación ciudadana. No son fundaciones sociales u organizaciones no gubernamentales (ONGs), que son unidades asistenciales.
El concepto revivió en Alemania hacia los años 1970 con la formación de los grupos de acción cívica (Bürgerinitiativen). Los movimientos sociales rara vez confluyen en un partido político; su labor se basa en presionar al poder político mediante reivindicaciones concretas o en crear alternativas. Estas alternativas o reivindicaciones se convierten en su principal identidad, sin tener que llegar a plasmar un ideario completo.
Son el equivalente a acción afirmativa o grupo de presión para la modificación de laopinión pública y de las políticas públicas (similar al lobby -cabildeo-). Tienen un carácter de permanencia en el tiempo y con un número de personas representativo, con relación a los que sufren o ignoran el problema. Su recuerdo histórico es muy antiguo, por ejemplo, los Comuneros de Castilla. Son algunas veces el nacimiento de una idea con líderes carismáticos memorables y su génesis puede derivar hacia un movimiento o iniciar una revuelta o, más contundentemente, una revolución, como la Revolución mexicana y asimismo la eventual plataforma para un partido hacia el poder.
Es una forma instantánea y continuada de insertarse en el ámbito político, con inicialmente poco esfuerzo organizativo, sin pertenecer a él, pero sí con fuerza de cambio político, como la restauración de la democracia perdida en regímenes autoritarios. Su análisis incluye su objetivo, el tipo de clientela y es interesante el desarrollo de su proceso organizativo. El impacto en la sociedad es desde meramente presencial, como una fuerza de choque perturbadora, o hasta resultar muy definitorio, como grupos fuertes de interés y presión hacia el poder instituido. Deben cuidar su progreso organizativo para ser eficaces y continuar perseverando y merecerse el honor de co-artífices de eventos democráticos en las instituciones u otros más modestos, como la información de los ciudadanos.

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Tipología y ejemplos de movimientos sociales

Referencias

  1.  Existe una versión española parcial: Movimientos sociales y monarquía, trad. E. Tierno Galván, Madrid, 1981.

Bibliografía

JIMÉNEZ SÁNCHEZ, Manuel (2005) "El impacto político de los movimientos sociales. Un estudio de la protesta ambiental en España". Centro de Investigaciones Sociológicas-Siglo XXI, Madrid. 261 pp.
TARROW, Sidney (1997) "El poder en movimiento. Los movimientos sociales, la acción colectiva y la política". Alianza, Madrid 311 pp.

Véase también

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