Era de la información o sociedad del conocimiento, así se habla de nuestra época en que el conocimiento dirige la vida de la sociedad en todos sus aspectos; a su vez el conocimiento universal se difunde por vías rápidas y accesibles. Los recursos necesarios son idiomas y computación. En ésta clase utilizaremos el blog para abrir mayores posibilidades de enseñanza y aprendizaje

Democracia y ciudadanía

                            DEMOCRACIA
Hemos visto que la democracia tuvo su origen en la antigua Grecia. El concepto implica derechos de participación ciudadana, aunque en ese ámbito se limitaba a los hombres libres.
En la sociedad moderna, con  la creación de los parlamentos, el término adquirió mayor dimensión
 al dotar de derechos a mayores sectores de ciudadanos y a las mujeres; derechos como: información, comunicación,  participación en organizaciones políticas, Voto electoral, Etc. No obstante, esa democracia política dejan sin resolver otros problemas de las familias que integran a la sociedad, es por eso que hoy en día se habla de:
Democracia social, que implica la responsabilidad del Régimen gubernamental de satisfacer necesidades correspondientes a la salud, vivienda, educación y alimento; todo a través de las instituciones que administra el poder ejecutivo de la nación.
Democracia Económica, se refiere fundamentalmente a los derechos inherentes al trabajo   y a un sueldo remunerador.
Se trata de ideas que se traducen en reclamos con diversas formas de manifestación, porque lejos de cumplirse, parecen alejarse cada vez más en virtud de la política neoliberal que se ha impuesto en México y en la mayor parte del mundo
EL CONSENSO DE WASHINGTON
CIUDADANÍA . “ La ciudadanía puede ser definida como un conjunto de derechos y  deberes que hacen del individuo miembro de una comunidad política… a) derechos civiles, que permiten la libertad individual de palabra, religión, prensa, propiedad y justicia; b) derechos políticos que posibilitan a individuo participar en el ejercicio del poder y en la toma de decisiones: de voto, a ser elegido, de asociación, organización, Etc, y c) derechos sociales que garantizan al individuo gozar de cierta igualdad, en cuanto a la distribución de la riqueza a través de un mínimo de bienestar económico y seguridad social: educación, salud, Etc.[i]            



[i] Baca Olamendi Laura, Et. Al. Léxico de la política, F C E, México,  Pag. 50 

Globalización-Mundialización


La Globalización


Privatización energética en México, tema de seguridad nacional en EU: académicos

La reforma de Enrique Peña Nieto, es “la suma de 30 años de reformas neoliberales impuestas desde la campaña presidencial de Ronald Reagan", y que ya han provocado a México, “una guerra de despojo de sus recursos estratégicos", señalan. Elizabeth Velasco C. Publicado: 12/11/2013 19:21 México, DF. La privatización del sector energético mexicano responde a los intereses del gobierno de Estados Unidos que, por razones de seguridad nacional, requiere garantizar su abastecimiento de petróleo, gas y agua en el transcurso de esta primera mitad del siglo XXI, plantearon Josefina Morales y Carlos Fazio, académicos de la UNAM, así como José Antonio Almazán, representante de los jubilados del Sindicato Mexicano de Electricistas, y Jesús Ramírez, del comité ejecutivo del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena). A partir de ese contexto, los panelistas coincidieron en señalar que la reforma energética de Enrique Peña Nieto, es “la suma de 30 años de reformas neoliberales impuestas desde la campaña presidencial de Ronald Reagan", y que ya han provocado a México, “una guerra de despojo de sus recursos estratégicos y de las conquistas sociales heredadas de la Revolución Mexicana”. Durante su participación en el foro, “Las reformas peñistas en su laberinto”, organizado por La Jornada y Casa Lamm, coincidieron en que el país se ha enredado cada vez más en el “laberinto imperialista de los Estados Unidos”. Los panelistas evaluaron de los acontecimientos de los años 70, “cuando Estados Unidos perdía autonomía energética” y “México se comprometía con el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Mundial (BM) y otros instrumentos del imperialismo”, a los recientes hechos de espionaje de la inteligencia norteamericana a los gobiernos de Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto, en momentos en que están en juego los recursos energéticos del país. Fazio planteó que el interés de Estados Unidos por afianzarse el control del mercado energético del norte se vincula con la reforma energética que defienden el PRI y el PAN. “El interés por los hidrocarburos por parte de las trasnacionales norteamericanas es parte de una política de pequeños pasos que arrancó antes del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), y pasa por el Plan Puebla Panamá (PPP), la Alianza para la Seguridad y la Prosperidad de América del Norte (ASPAN) y la Iniciativa Mérida. “Se trata de establecer un cuadrilátero como espacio territorial de América del Norte (Estados Unidos, México y Canadá), con interés en la energía: la del petróleo, el gas natural, el gas sheil y el agua, en su parte continental, y que en el caso particular mexicano va por el petróleo que está en el Golfo de México, tanto de la cuenca de Sabinas como de Burgos, en la frontera con Tamaulipas”. Fazio definió que ese tesoro que hay en aguas profundas es motivo de los espionajes de inteligencia de Estados Unidos, a los gobiernos de Felipe Calderón y Peña Nieto, porque los “hidrocarburos son el eje de la disputa que se da entre las trasnacionales petroleras anglosajonas, a las cuales Peña ha prometido dar certeza jurídica con la modificación de los artículos 27 y 28 de la Constitución”. Morales planteó que la disputa de los hidrocarburos se da en un contexto de crisis mundial derivada del neoliberalismo. “Crisis que a todos nos exige repensar el tipo de vida que tenemos en la estructura social, económica y política. Estamos ante momentos de trascendencia histórica, cuando más de una tercera parte del territorio nacional se ha concesionado a intereses extranjeros”, reflexionó. Ramírez, de Morena, aseguró que Estados Unidos no sólo va por el petróleo, agua y bosques, sino por el territorio mexicano. “La reforma energética de Peña –subrayó- no sólo representa entregar una parte importante de la economía, sino el corazón de la riqueza nacional. La reforma al 28 y 27 constitucional es la entrega de la soberanía”. A esta soberanía, dijo, han renunciado “las élites del gobierno mexicano y de la intelectualidad que es afin a la integración del país a la economía norteamericana, porque perdió la idea de un proyecto nacional”. Fazio manifestó que la reforma de Peña Nieto, beneficia a una minoría en perjuicio de la mayoría de los mexicanos, y lo único que puede detenerla es la resistencia civil pacífica en las calles. Lamentó que esa fuerza ciudadana en la calle no se vea tan contundente, a pesar de que el país está a unos días de que la reforma energética pueda ser aprobada por el PRI y el PAN. Añadir un comentario

IFE: ineficiencia y opacidad

La jornada 30 de octubre de 2013 El lunes pasado este diario dio a conocer que, en un estudio encargado por el Instituto Federal Electoral (IFE) a la empresa consultora Deloitte, se describe un grave desorden administrativo en la estructura de ese organismo autónomo, lo cual en seis años habría costado 2 mil millones de pesos a las arcas nacionales. Otros aspectos descritos en el documento son la disfuncionalidad de áreas nodales, como la dirección ejecutiva de prerrogativas; la duplicidad de funciones en varios sectores; el exceso de personal en la jerarquía de la institución y la existencia de áreas que no tienen razón de ser. El diagnóstico es tan sombrío que en el seno del Consejo General del IFE se decidió considerarlo reservado, es decir, ocultarlo a la opinión pública. Ese mismo día, representantes de algunos partidos ante el IFE pidieron que se diera a conocer el estudio en cuestión, postura que fue rechazada por el consejero presidente, Leonardo Valdés Zurita, y otros consejeros, con alegatos tales como que alguien que dolosamente malinterprete la información del documento puede incrementar la incertidumbre por la que atraviesa la institución electoral (Lorenzo Córdova) o que un tema tan delicado no debiera ventilarse en los medios (Marco Antonio Baños). Por su parte, Valdés Zurita pretendió desviar la atención del tema central –el alarmante desaseo administrativo dentro del IFE– con el argumento de que la filtración del estudio de Deloitte significó una vulneración al reglamento y pidió a este diario que revelara su fuente de información, lo cual, dijo, mucho ayudaría en materia de transparencia. Más allá del cinismo patente en tal postura –la pretensión de desviar la atención sobre el destino de 2 mil millones de pesos dilapidados con una pesquisa sobre una presunta infracción reglamentaria y una solicitud por demás improcedente e inquisitiva–, el descontrol de los altos mandos del IFE ante la revelación es ilustrativa de la descomposición que impera en ese organismo autónomo en las postrimerías del encargo de los actuales consejeros y en vísperas de lo que, cabe esperar, sea una restructuración y una renovación ética profunda de la autoridad electoral federal. Reservado o no, lo que el documento de Deloitte deja ver es la discrecionalidad y la falta de rigor con dinero y recursos que pertenecen a la nación, así como la creciente disfuncionalidad de una institución que en sus orígenes generó en la sociedad esperanzas de inicio de democratización en el país, y que progresivamente sucumbió a los vicios tradicionales del viejo sistema político: intercambio de favores, complacencia ante las irregularidades y complicidades encubiertas bajo una delgada cáscara de legalidad. De tal manera, durante las gestiones de Luis Carlos Ugalde y del propio Valdés Zurita, el IFE fracasó en su objetivo de organizar y supervisar elecciones transparentes, equitativas y confiables, y esa frustración provocó una grave fractura política en la sociedad. La muestra máxima de ineficiencia es que los órganos de mando de la institución –los políticos y los administrativos– hayan debido invertir 16 millones de pesos –que fue la suma facturada por Deloitte por el estudio de marras– para enterarse de los vicios, desviaciones y desperdicios multimillonarios que ellos mismos y sus predecesores han propiciado en el que fue, hasta hace cosa de una década, un elemento que apuntaba a la democratización nacional, y que hoy constituye un ingrediente de cerrazón y simulación. Si quedara alguna duda sobre la necesidad urgente de reconstruir la máxima autoridad electoral del país, los sucesos de los días pasados la han despejado por completo: el IFE debe ser restructurado y saneado. En su composición y estructura actuales el organismo no sólo no garantiza elecciones limpias, sino que ni siquiera puede hacer gala de probidad, transparencia y eficiencia en el manejo de los recursos que se le confiere. Subir al inicio del texto

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